Programa de Inclusión del DEMRE celebró sus 10 años de vida con exitoso seminario
Más de 200 personas llegaron hasta el Salón de Eventos de la Universidad Metropolitana de Ciencias de la Educación (UMCE), donde se desarrollaron dos interesantes paneles y se reconoció la labor y contribución de las y los participantes del Equipo Técnico Interdisciplinario (ETI).
El DEMRE de la Universidad de Chile tiene dos “cumpleaños” importantes este 2026: su aniversario número 30, pero también los 10 años de su Programa de Inclusión, que permite que en cada proceso de admisión miles de jóvenes rindan las pruebas en condiciones más justas.
De esta forma, el pasado 4 de septiembre se llevó a cabo en la Universidad Metropolitana de Ciencias de la Educación (UMCE) el seminario “Desafíos técnico-pedagógicos en la participación de personas con discapacidad y NEE en educación media y superior: Contribuciones del Equipo Técnico Interdisciplinario a 10 años del Programa de Inclusión del DEMRE”.
La directora del DEMRE, Leonor Varas, fue la encargada de dar la bienvenida a las y los presentes. Destacó el aporte de este programa a la educación chilena, “porque impuso un nuevo estándar en inclusión que marcó una diferencia no sólo en la aplicación de las pruebas (...) Es importante celebrar lo mucho que se ha hecho hasta ahora, para abordar con fuerza los desafíos enormes que se vienen por delante”, señaló Varas, quien también recordó que la UMCE fue el primer lugar donde el Departamento que dirige encontró apoyo para implementar el programa.
Solange Tenorio, rectora de esa casa de estudios, también valoró la contribución que su institución ha hecho en el tema de la inclusión y el gran avance que el programa del DEMRE ha significado. “Hay que tener valentía, convicción y perseverancia para hacer del derecho a la educación una acción concreta, como hace este programa”, resaltó.
Antes de la rectora y en esa misma línea, Alejandro Vera, jefe de la Unidad de Política, Planificación y Monitoreo de la Educación de la Oficina Regional de la UNESCO para América Latina y el Caribe, remarcó la importancia de abordar el derecho a la educación. “Ese derecho requiere instituciones, instrumentos, procedimientos y condiciones de participación diseñados para reconocer la diversidad y remover barreras. El Programa de Inclusión del DEMRE es un buen ejemplo de este principio llevado a la práctica”, indicó Vera.
En tanto, la jefa del Programa de Inclusión del DEMRE, Alejandra Maldonado, entregó algunas cifras que hablan del progreso de la iniciativa, que pasó de 2.300 solicitudes de ajustes para rendir las pruebas en 2020 a 22.631 en 2025. “Nuestra meta no está sólo en la cobertura, sino sobre todo en disminuir la brecha de las personas en situación de discapacidad que ingresan a las universidades y eso parte por hacer que la gente maneje el concepto de discapacidad; explicarlo es un gran desafío”.
La importancia del Equipo Técnico Interdisciplinario
Uno de los momentos más emotivos de la jornada fue la entrega de un reconocimiento a las y los participantes del Equipo Técnico Interdisciplinario, por su contribución académica y social.
A continuación, vinieron sus paneles de conversación con mesas divididas por tipo de discapacidad o necesidad especial en que se plantearon los principales avances del programa y sus desafíos futuros.
El primer turno fue de la mesa de discapacidad auditiva, en que sus integrantes relevaron la importancia de difundir de mejor manera los ajustes y apoyos, y de darle más protagonismo a las personas sordas incentivando la retroalimentación constante.
En la mesa de discapacidad visual y ceguera, en tanto, plantearon el desafío futuro de llegar a pruebas menos “oculocentristas”, que no demanden tanto “ser vistas con los ojos”, y generar un manual para la construcción de preguntas que no estén tan centradas en lo visual.
Luego correspondió el turno a la mesa de discapacidad física y motora, una de las mesas iniciales y más visibles desde el inicio del Programa de Inclusión. En ésta se enfatizó que el acceso equitativo a las pruebas de admisión representa sólo el primer paso de un ecosistema más amplio de inclusión. Por lo tanto, las especialistas resaltaron la urgencia de articular alianzas de trabajo continuo con los Servicios Locales de Educación Pública (SLEP) y las redes de las universidades.
Por su parte, las integrantes de la mesa de discapacidad intelectual instaron a dejar registro por escrito de las labores que el Programa de Inclusión cumple, porque, sostuvieron, son la prueba fehaciente de cómo hacer realidad lo que mandata la Ley 20.422 sustentada en la Convención Internacional de los Derechos de las Personas con Discapacidad. Además, llamaron a articular todos los niveles del sistema educacional –Enseñanza Básica, Media y Superior- y a fortalecer el rol de los organismos públicos para no trabajar de manera parcelada y, así, lograr mayor acceso a becas, perfeccionamientos y ayudas técnicas asistidas.
La última exposición estuvo a cargo de la mesa de discapacidad psíquica y salud mental, cuyos integrantes destacaron el progresivo empoderamiento de los jóvenes desde una perspectiva de derechos. Esto se traduce en una mayor participación en el Sistema de Acceso, lo que plantea su primer desafío: un incremento en el volumen de solicitudes de ajustes que deben ser resueltos con la máxima rigurosidad profesional y técnica. Finalmente, abordaron las dificultades asociadas a la implementación de ajustes durante la rendición de la PAES, donde las barreras actitudinales frente a una “discapacidad invisible” muchas veces interfieren en su correcta aplicación.
El sistema educativo en Chile y las personas con discapacidad
La jornada concluyó con el panel “Desafíos en la trayectoria educativa: perspectivas desde los Servicios Locales de Educación Pública (SLEP) y redes de instituciones de Educación Superior”. En la instancia participaron Paula Fuica, profesional de trayectoria educativa y parte del equipo de inclusión del SLEP Santiago Centro; Astrid Galdames, encargada territorial PIE del SLEP Gabriela Mistral; Sandra Urra, representante de la Red de Educación Superior Inclusiva (RESI); Marcela Liberona, representante de la Comisión de Inclusión de las Universidades del G9, y Loreto Eyzaguirre, representante de la Red de Inclusión de Universidades Estatales (CUECH). Además, de Camila Serrano, profesional del Programa de Inclusión del DEMRE.
Las expositoras analizaron el tránsito por la educación básica, media y superior para personas con discapacidad bajo una perspectiva de inclusión y, al respecto, subrayaron la necesidad de incluir a las y los estudiantes en el diseño de los programas de acompañamiento, promoviendo redes colaborativas que reconozcan sus experiencias y trayectorias, y que atiendan a sus necesidades.
Asimismo, manifestaron el compromiso de todas las instituciones por constituirse en garantes de los derechos de las personas con discapacidad. Esto se traduce en el diálogo interinstitucional que atienda sus requerimientos, para facilitar el acceso y la participación efectiva en el sistema educativo, y, así, asegurar el éxito de sus trayectorias formativas.
Revisa el seminario completo en este enlace.

