DEMRE detalla alcances y usos del Cuestionario de Caracterización de la Experiencia Académica en seminario web
El encuentro congregó a más de 180 docentes y profesionales de diversas universidades del Sistema de Acceso, quienes pudieron conocer en profundidad el funcionamiento del instrumento, la gestión de sus datos y los mecanismos de reporte de resultados.
El pasado miércoles 25 de marzo, a las 11:00 hrs., la Unidad de Investigación y Desarrollo del DEMRE llevó a cabo un webinar enfocado en profundizar en las características y usos esperados del Cuestionario de Caracterización de la Experiencia Académica.
Este instrumento de auto-reporte se aplica de manera integrada en el formulario de inscripción a la PAES. Su propósito fundamental es recopilar información válida y confiable sobre el perfil de ingreso del estudiantado que sirva como insumo estratégico para que las instituciones de educación superior tomen decisiones informadas y diseñen estrategias de acompañamiento estudiantil efectivas.
La jornada inició con palabras de Leonor Varas, directora del DEMRE, quien subrayó que este instrumento responde a un Sistema de Acceso actualmente "más heterogéneo". Según explicó, el cuestionario permite abordar dimensiones que trascienden lo meramente académico. "Nuestra historia con este Cuestionario habla de una temprana preocupación por aspectos no tan considerados en esa época como relevantes: aspectos de contexto, que escapan un poco a la preparación académica y que, sin embargo, son súper importantes e influyen mucho en educación”, destacó la autoridad.
Posteriormente, Bruna Sciolla, profesional de la Unidad de Investigación y Desarrollo, expuso sobre los propósitos del Cuestionario, resaltando su foco en el reconocimiento de la diversidad del estudiantado que ingresa anualmente a las universidades. Al respecto, señaló que el objetivo es “favorecer que las universidades cuenten con información que les permita una preparación adecuada para recibir y formar a esta diversidad y heterogeneidad de estudiantes con distintos perfiles, trayectorias y necesidades”, explicó.
Para ejemplificar el uso de estos datos, se proyectó un video testimonial con la experiencia de tres profesionales de distintas instituciones. Entre ellos, Felipe Cisterna, director del Instituto de Humanidades de la Universidad Academia de Humanismo Cristiano, quien explicó cómo el reporte de resultados permitió a su unidad establecer vínculos precisos entre el contexto educativo de los estudiantes y su rendimiento en primer año. “Gracias a esos datos empezamos a relacionar la deserción o la baja de resultados académicos al tipo de establecimiento del que provenían los estudiantes. Por ejemplo, en la Facultad de Salud y Buen Vivir había alrededor de un 4% de estudiantes que provenían de modalidad artística, por lo que tenían bajo conocimiento en temas de química o biología”, comentó.
Por su parte, Florencia Osorio, también de la Unidad de Investigación y Desarrollo, abordó la rigurosa agenda de validación a la que se somete el cuestionario. El instrumento es objeto de constantes análisis técnicos —tanto en su construcción como en el análisis de respuestas— para garantizar la calidad de la información. “Se está revisando periódicamente la alineación entre el instrumento y los constructos teóricos que lo fundamentan, a través de revisiones de literatura o consultando a expertos. También analizamos cómo los estudiantes interpretan y responden a los ítems, a través de procesos como entrevistas cognitivas o estudios de pensamiento en voz alta”, detalló.
En cuanto a la entrega de resultados, Belén López, profesional de la misma unidad, explicó que los datos se canalizan a través del Informe de Resultados de los Estudiantes Matriculados en la Educación Superior. López enfatizó que la información debe trascender las cifras para convertirse en una herramienta de gestión institucional estratégica. "Más allá de los datos, el informe no solo describe a los matriculados, sino que también orienta respecto a los usos de la información. Incluye sugerencias para promover el desarrollo de competencias socioemocionales y orientaciones para interpretar otras secciones del cuestionario. El objetivo de todo esto es apoyar la toma de decisiones institucionales, particularmente el diseño de apoyos, prácticas pedagógicas y estrategias de acompañamiento para los y las estudiantes de primer año", destacó.
Hacia reportes de resultados basados en niveles de desempeño
Durante su intervención, Bruna Sciolla adelantó los próximos desafíos del instrumento. Si bien hoy las competencias socioemocionales se reportan a partir de tres categorías de desarrollo (bajo, medio y alto) definidas a partir de percentiles, la meta es evolucionar hacia un reporte basado en niveles de desempeño. "Es relevante mencionar que estamos trabajando para, ojalá pronto, poder reportar mediante niveles de desempeño, que son descripciones sustantivas asociadas a ciertos puntos o rangos de puntaje de los constructos que evaluamos. De esta manera, podremos ofrecer descripciones cualitativas de lo que un estudiante es capaz de hacer y orientar de forma específica a las universidades para que puedan desarrollar intervenciones ajustadas a las características del estudiantado”, explicó Sciolla.

