De norte a sur: la historia de cinco estudiantes de regiones que en esta Admisión 2026 fueron reconocidos con una Distinción a las Trayectorias Educativas
Cómo se prepararon, qué estudiarán y qué piensan de la educación chilena son algunos de los temas que reflexionaron estos jóvenes que acaban de egresar de educación media en ciudades pequeñas y que fueron distinguidos en las categorías de Pueblos indígenas y Territorios. Acá sus historias.
“Sonó mi teléfono, contesté y una autoridad de gobierno me contó que había recibido la Distinción a las Trayectorias Educativas por mi buen puntaje en la PAES. No lo podía creer”, relata Benjamín Jorquera, egresado de 4º Medio del colegio particular subvencionado Cumbres del Choapa, en Salamanca, en la Región de Coquimbo.
Su alegría fue enorme, pero decidió no contárselo a su madre y esperar hasta el día siguiente cuando se entregaran oficialmente los resultados de puntajes de la PAES Regular 2025, Admisión 2026. “Quería que fuera una sorpresa”, cuenta a carcajadas mientras asegura que fue una mala idea: “mi mamá casi no durmió la noche anterior a la espera de los resultados”, afirma.
A primera hora del lunes 5 de enero, Benjamín le mostró sus puntajes y celebraron en familia que cumpliría su sueño: estudiar Medicina en la Universidad de Chile, carrera en la que quedó seleccionado.
“Todo lo que vino después de la entrega de puntajes fue muy bonito: me reuní con el alcalde, quien me dio una medalla y un reconocimiento del equipo educativo de Salamanca. Me transformé en un orgullo para la comuna y eso ha sido muy especial”, comenta este joven de 18 años, una de las 292 personas que este año recibieron alguna de estas distinciones, que reemplazaron a los Puntajes Nacionales desde la Admisión 2023.
Este reconocimiento al mérito se divide en distintas categorías. La de Benjamín fue la de Territorios, que reconoce al mejor puntaje de su región o localidad en alguna de las pruebas (independiente de si logró el máximo de 1.000 puntos), en este caso fue la PAES de Ciencias, en la que obtuvo 930 puntos.
“Yo fui un autodidacta”, asegura. “En 2º Medio hice mi primer ensayo de la PAES, que me sirvió para conocer las dificultades de la prueba y comenzar a prepararme de forma seria y gradual. Para eso, me uní a un preuniversitario en línea y a uno presencial, busqué material en internet y seguí clases en YouTube hasta lograr los buenos resultados que me llevaron a ser seleccionado en la carrera que quería”, asegura.
Por lo mismo, llama a las y los estudiantes a confiar en sus conocimientos: “desde regiones uno piensa que no va a poder, pero no es así. Probablemente nos va a costar más por las desigualdades sociales, pero hay que creer en lo que sabemos. La PAES es un mecanismo de medición bastante completo y que trabaja con contenido que todos conocemos”, cierra.
Doble distinción en Ñuble
Nathalia Briceño, doble distinción DTE.
Sus 1.000 puntos en la PAES de Matemática 1 (M1) y sus 938 puntos en la de Competencia Lectora significaron para Nathalia Briceño una doble Distinción a las Trayectorias Educativas en la categoría de Territorio, en la Región de Ñuble. Pero también le permitieron matricularse en la carrera de sus sueños: Medicina en la Universidad de Concepción.
Egresada del Liceo Bicentenario de Excelencia de Trehuaco, esta estudiante venezolana vive hace ocho años en una zona rural de la localidad de Ranquil. “Ingresé a este colegio en 5º Básico y ya en 2º Medio sabía que quería estudiar medicina, como mis padres, quienes trabajan en el CESFAM de Trehuaco y en el Hospital de San Carlos”, cuenta.
“Para lograrlo, estudiaba dos horas diarias, aproximadamente, con la ayuda de preuniversitarios en línea y clases por YouTube. También descargué el material que hay la web del DEMRE, como las preguntas comentadas y las PAES rendidas”, explica.
“A sabiendas de la brecha entre establecimientos públicos y privados quise preparame con todas las herramientas que tuve a la mano, desde 3º Medio. Mi foco siempre fue ingresar a la universidad”, reconoce Nathalia, quien cumplió su sueño gracias a su perseverancia, pero hace un llamado: “para que más personas lo logren hay que seguir trabajando en mejorar la educación pública. Es un deber”, termina.
Puntajes máximos y desayuno en La Moneda
Rolando Villarroel, puntajes máximos en Ciencias y M1, durante desayuno en el Palacio de La Moneda.
Sus puntajes máximos en las PAES de Ciencias y Competencia Matemática 1 (M1) hicieron que Rolando Villarroel, de 17 años, quedara en la carrera de Ingeniería y, también, fuera distinguido por las Trayectorias Educativas.
Egresado del Liceo Bicentenario Polivalente San Nicolás, en la Región de Ñuble, habla de su esfuerzo personal, pero también de la educación que le impartieron sus profesores y de la ayuda que le prestaron para prepararse para la PAES. “Este es un colegio público de excelencia. Yo no necesité preuniversitario”, enfatiza.
Es por eso que Rolando, quien vive en la comuna de San Carlos, viajaba a diario cerca de 30 kilómetros (casi una hora) para asistir a clases en este establecimiento en San Nicolás, liceo que es considerado como “el paso intermedio para la universidad”, según describen los habitantes de la zona por sus buenos resultados en la PAES.
“Siempre creí que me había ido bien. Qué obtendría entre 800 y 850 puntos. Pero nunca imaginé que sacaría el máximo en las PAES de Ciencias y Matemática 1. Cuando Nicolás Cataldo, ministro de Educación, me dio la noticia y me invitó a desayunar con el Presidente Gabriel Boric, al Palacio de La Moneda, no supe cómo reaccionar. De hecho, estuve casi una hora analizando lo que había pasado, al punto que llamé al ministro de vuelta. Fui feliz ese día. Mi familia también”, comenta emocionado, ad-portas de matricularse en la universidad que quería.
Puntaje máximo en La Araucanía
El domingo 4 de enero, Marttin Huenuman Restelli recibió una llamada que alegró su día. La Seremi de Educación de La Araucanía lo contactó para anunciar que había obtenido la Distinción a la Trayectoria (DTE) en la categoría Pueblos Originarios por su puntaje máximo en la PAES de Matemática 1 (M1).
“Yo estaba en el supermercado cuando contesté. Estaba con una tía a quien le conté inmediatamente y nos pusimos a celebrar. Las personas nos miraban extrañadas, sin entender, pero a nosotros no nos importó. Estábamos felices”, relata este joven de 18 años egresado del Liceo Bicentenario Araucanía, en Villarrica, y quien acaba quedar seleccionado en la carrera que quiere cursar desde 2º Medio: Licenciatura en Ciencias Físicas.
“Desde muy pequeño me gustó leer sobre fenómenos naturales, como los terremotos, los movimientos o todo lo relacionado con los planetas. Pero recién a los 15 años pude darle un nombre a esta materia que tanto me atraía: física. Desde ahí que quiero estudiarla”, dice feliz.
Marttin Huenuman, de origen mapuche, agradece que su establecimiento le enseñara toda la materia necesaria para rendir la PAES y que, además, le diera tiempo para practicar.
Es más, el estudiante considera que los establecimientos científico-humanistas con sostenedor estatal o subvencionado deberían flexibilizar sus mallas curriculares para que, en 4º Medio, refuercen y ejerciten los contenidos PAES. “Los colegios públicos no tienen estudiantes de menor calidad, sino que hay una diferencia en las estrategias educacionales. La discrepancia está en que los colegios particulares pagados dedican mucho tiempo a la ejercitación y preparación y, por eso, aparecen primeros en los rankings”, afirma Marttin, quien se apronta a matricularse en la educación superior.
El mejor puntaje de Ancud en la PAES de Historia
Florencia Muñoz nunca más olvidará el mes de enero de 2026. Primero, porque le otorgaron la Distinción a las Trayectorias Educativas por su excelente puntaje en la PAES de Historia y Ciencias Sociales, el más alto de Ancud, comuna de la isla grande de Chiloé. Segundo, porque estudiará la carrera por la que tanto se esforzó: derecho.
“Yo no me esperaba este reconocimiento. Por eso me sorprendió saber que había sacado 938 puntos en la prueba de Historia”, cuenta emocionada esta egresada del colegio subvencionado San Andrés de Ancud.
“Como mi colegio no era tan exigente en este ámbito, preferí prepararme con profes particulares, un preuniversitario online y con mi mamá. “Ella es profesora de Historia y me ayudó a estudiar y a rendir correctamente en la PAES”, cuenta orgullosa esta joven humanista que, ahora, prepara las maletas para venir a estudiar a Santiago en la Universidad Católica de Chile. “Espero que en la universidad me vaya bien y me siga abriendo puertas”.

