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El
conjunto de pruebas
empleado para
seleccionar a
los postulantes
a las Universidades
del Consejo de
Rectores ha sido
elaborado siempre
teniendo como
referencia los
contenidos y
habilidades desarrollados
en la Enseñanza
Media.
En
consideración
de que el Consejo
de Rectores fijó la
noción
de referencia curricular
con relación
a los Contenidos
Mínimos
Obligatorios (CMO)
de cada subsector,
a partir del año
2003, la batería
de pruebas de selección
se alinea con el
Marco Curricular
vigente.
En
este contexto, la
Reforma Educacional
llevada a cabo en
la Educación
Básica
y Media en nuestro
país
tiene incidencia
directa en la forma
en que se conciben
y construyen los
instrumentos de evaluación
para la selección
universitaria. Este
hecho llevó al
equipo técnico
y académico
encargado de la elaboración
de dichos instrumentos
a revisar exhaustivamente
la batería
de pruebas a la luz
de los cambios pedagógicos,
metodológicos
y didácticos
introducidos por
la Reforma Educacional.
Del
estudio realizado,
se desprende que
la actual estructura
de la batería
de pruebas de selección
tiene conexión
con la forma en que
se asumen dos de
las dimensiones centrales
del proceso de enseñanza
- aprendizaje:
los
saberes o contenidos (representados por
los Contenidos Mínimos Obligatorios – CMO
del Marco Curricular) que se deben aprender;
y,
as competencias
o habilidades cognitivas (representadas
por los Objetivos Fundamentales – OF,
del Marco Curricular) que se activan
en la aprehensión de ellos.
Por
su parte, la
Reforma Educacional
enfatiza el principio
de que los estudiantes,
en su paso por
la Enseñanza
Media, deben
ser capaces de
adquirir todas
aquellas competencias
que les permitan aprender
a aprender, aprender
a hacer, aprender
a vivir en sociedad y aprender
a ser.
Es decir, los
alumnos y alumnas
deben desarrollar
un conjunto de
capacidades cognitivas
que puedan ser
aplicadas en
la mayoría
de las disciplinas
y situaciones
de la vida real
que se les presenten,
con el propósito
de resolver exitosamente
los problemas
que vayan enfrentando.
Para
ser coherentes
con este principio,
ya no es posible
evaluar a los
postulantes desarrollando énfasis
distintos en
una dimensión
(contenidos)
o en la otra
(habilidades
y/o competencias),
como se hacía
anteriormente
en las pruebas
de aptitud (habilidades)
y pruebas de
conocimientos
específicos
(contenidos).
Las nuevas pruebas
deben elaborarse
sobre la base
de que tanto
los contenidos
como las habilidades
son imprescindibles,
ya que ambos
elementos son
necesarios para
que el proceso
de aprendizaje
sea efectivo
y se pueda afirmar
que los estudiantes,
al egresar de
la Educación
Media, serán
capaces de seguir
aprendiendo y
que se incorporarán
a la sociedad
siendo poseedores
de un conjunto
de competencias
pertinentes para
su desarrollo
personal.
Teniendo
presente lo antes
expuesto, la
actual batería
de pruebas de
selección
está compuesta
por instrumentos
estandarizados,
cuyo objeto es
medir un conjunto
de habilidades
cognitivas necesarias
para proseguir
estudios de
nivel superior,
en aquellos contenidos
(CMO) que tienen
una relevancia
especial para
alcanzar este
propósito,
y que han sido
desarrollados
a lo largo de
la Enseñanza
Media.
Por
lo tanto, las
pruebas de selección
universitaria
se han definido
como pruebas
de razonamiento
que evalúan
las habilidades
cognitivas y
los modos de
operación
y métodos
generales aplicados
a la resolución
de problemas
asociados a los
Contenidos Mínimos
Obligatorios
(CMO) del Marco
Curricular en:
Lenguaje y Comunicación,
Matemática,
Historia y Ciencias
Sociales y Ciencias,
comprendiendo
esta última
a Biología,
Física
y Química.
Esta
batería
de pruebas de
selección,
concebida de
la forma antes
descrita, responde
a los requerimientos
de una mayor alineación
con el Marco
Curricular y
los Programas
de Estudio vigentes
en la Enseñanza
Media de cada
uno de los tests que
la componen,
sin perder su
característica
principal: ser
pruebas de selección.
En
efecto, los contenidos
y habilidades
cognitivas considerados
provienen del
documento elaborado
por la Mesa Escolar
que se publicó el
16 de noviembre
de 2002 y la
estructura de
ella (cuatro
pruebas), corresponde
al Acuerdo N° 76/2002
adoptado por
el Consejo de
Rectores en
Sesión
N° 441
del 29 de agosto
de 2002. |
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